Compartir historias. Documentar nuestra historia. La narrativa, el relato que ayuda a afrontar los padecimientos, lo que la vida nos lanza. El compartir como recurso que da fuerza a los nudos que forman el telar que nos sostiene y da soporte en la vida. El documentar por escrito, como modo de decantar con prudencia y responsabilidad las incertidumbres y zozobras que nos asaltan.
“Verba volant, scripta manent”. Tan significativo como lo escrito es lo importante que no escribimos. Necesitamos otro marco mental y otro modo de reflejar el acompañamiento de la enfermedad.
Es lógico que una gran parte de la actividad asistencial persiga objetivos de prolongar supervivencia. Pero no toda.
No dejamos de ser mortales. Las enfermedades tienen trayectorias y etapas. Además de la supervivencia está la funcionalidad y el confort.
En las transiciones de unos objetivos asistenciales a otros, la exploración y abordaje del sufrimiento generado por la enfermedad y por las propuestas de tratamiento es una obligación de buena práctica.
Sin embargo, los profesionales trabajamos en un paradigma biomédico orientado a la supervivencia con insuficiente cultura de documentación de otras dimensiones relevantes para tomar decisiones, como el sufrimiento, la funcionalidad o el confort.
Dime lo que exploras y te diré lo que valoras. Dime lo que escribes y registras y te diré el marco mental y las herramientas con las que trabajas.
Pueden verse ejemplos narrativos en X bajo las entradas “Verba volant, scripta manent” de @jjudez:
- Papá tiene cáncer
https://x.com/jjudez/status/1691102507416555520?s=46&t=GYGPmad6nLsuz-Djbbym3w
- Mamá tiene demencia, parte 1
https://x.com/jjudez/status/1691774727310700721?s=46&t=GYGPmad6nLsuz-Djbbym3w
- Mamá tiene demencia, parte 2
https://x.com/jjudez/status/1691793715604382092?s=46&t=GYGPmad6nLsuz-Djbbym3w
- Mamá tiene demencia, parte 3
https://x.com/jjudez/status/1692444590110810473?s=46&t=GYGPmad6nLsuz-Djbbym3w